Hace muy poco presentamos, desde la Asociación Civil
Educación y Acción ciudadana, la segunda edición comentada del libro “Gestión
Social de los Residuos”, en el cual hay un interés muy grande por desarrollar
el concepto de marcos o encuadres de trabajo.
Este mismo se refiere a generar organización científica de la producción de
determinadas actividades con el objetivo de hacer sustentables las mismas de
forma tal que puedan producir una mejora en la condición de vida de la personas
sumergidas en la informalidad, la indigencia o la pobreza estructural.
La búsqueda de desarrollar y potenciar las economías
informales o sumergidas, siempre dentro del marco de la ética y la legalidad,
requiere necesariamente inversión en bienes de capital, capital de trabajo,
sistemas y proceso que apunten a formar y conducir unidades productivas a un
sistema de mercado; siempre bajo los parámetros de la solidaridad.
Producir empleo genuino implica, que como sociedad,
podamos asignarle valor primero al trabajo y luego a la capacidad productiva
del mismo. Para que las unidades productivas de la economía social puedan ser
competitivas hace falta de estos marcos donde el principal actor sea el estado.
Pero debemos comprender que no alcanza con definir
los marcos de trabajo para “el que quiera trabajar” o para los que “estén
calificados”, más bien, todo lo contrario. Es importante comprender el trabajo
como un ordenador social que estructura vínculos y potencia el desarrollo de
las personas. Como un instrumento de provisión de subsistencia, identidad
cultural y auto determinación de la persona humana.
Es así que las políticas de microcréditos,
autoempleo, cooperativas, subsidios, no alcanzan a llegar a los nichos que han
sido excluidos del mismo por muchos años y donde se produce una serie de
entropías que llevan a los sujetos a la auto marginación y la perdida de la
mirada de mediano plazo por la subsistencia en el ahora.
Llegamos así a la conclusión que estos marcos de
trabajo y educativos deben tener un sosten multidisciplinario, donde los
contenidos de la psicología social, la pedagogía, la sociología, se conjugan
para abordar las realidades en el territorio, concediendo asi, la posibilidad
de lograr nuevas practicas que permitan re-construir el tejido social y
permitan a las personas la construcción de nuevos sentidos de vida.
Las personas que se encuentran en los bolsones de
pobreza, 12 asentamientos o barrio precarios, en la ciudad de Río Cuarto
relevados por TECHO, el 38% que se encuentra en la informalidad relevadas por
el Consejo Económico y Social o el 14% del índice de pobreza publicado recientemente
para el Gran Rio Cuarto, son realidades manifiestas de nuestra ciudad.
Requieren de estrategias de abordaje coordinadas en Red, entendemos que ningún
estado puede solo, pero mucho menos una ONG. El trabajo conjunto de las áreas
del conocimiento, el empleo, la producción, el tercer sector, la religión es lo
que posibilita un abordaje interinstitucional e interdisciplinario para la
construcción de una nueva cultura del trabajo.
La construcción de una nueva cultura del trabajo
cooperativo requiere no solo de procesos productivos y financiamiento, que hoy
son escasos y de difícil acceso, sino fundamentalmente de elementos morales,
moralizantes y psicológicos, el establecimiento de límites, reglas claras
solidarias y comunitarias.
Escenario frente al cual, fomentamos la unidad de esfuerzos
en el marco de una Cooperativa de Trabajo, donde la máxima principal es la
labor mancomunada tras un objetivo compartido: cooperar para el beneficio de
todos. Ello redunda en un aporte no solo a los integrantes de la Cooperativa,
sino al entramado social de nuestra ciudad.
El papel de la educacion es una herramienta que
permite acercarnos al horizonte de la cooperación, como forma de transmisión y
reinvención del valor del trabajo. Sin embargo es necesario no caer en el
efectismo del corto plazo comprendiendo la educación como un proceso dinámico y
transformador si se trabaja a la par con los distintos actores involucrados.
Esta es la invitación que realizamos a la comunidad
en general para participar de nuestro proyecto “Laboratorio de reciclado” donde
definimos estos marcos y buscamos integrar instituciones para poder comprender
y manejar estas realidades reparando el tejido social y potenciando la
comunidad.
No somos empresarios, somos ciudadanos consientes de
la necesidad de un gran sector de la sociedad que es marginado e ignorado por
la sociedad y por el estado. Esto se ve
reflejado en nuestro pilar fundamental, que es el compromiso con la
comunidad, uno de los caracteres de las
Cooperativas, contenido en el primero de los siete principios del
Cooperativismo reseñados en la última Declaración efectuada en Manchester (año
1995) por la Asociación de Cooperativismo Internacional (A.C.I. en sus siglas).
Pero incitamos que esta no debe ser una iniciativa
del tercer sector, sino una Política Publica abierta del estado municipal que
posibilite estos desarrollos. Creemos, con alegría y expectativas, que estamos
ante una oportunidad histórica de aplicar para bien el nuevo Código de Higiene
Urbana. Como sociedad reconocemos las luces y sombras de la práctica, el
involucramiento ciudadano y la transversalidad política que permitirán potenciar
esta legislación, dándole una vida inédita. Convirtiéndonos en una ciudad de
avanzada a nivel nacional.
Ricardo D. Gianni Presidente
Educación y Acción ciudadana y coordinador del programa Economía Social
Lucia Gonzalez Torees, especialista en educación y coordinadora del
programa conciencia ambiental
Dr. Javier Marchantene equipo jurídico de Educación y Acción ciudadana



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