Emiliano Murua se
presentó con mucha humildad luego de la oración de la comunidad Judía en el
templo San Francisco.
En la ocasión relato la
experiencia de cirujear junto al sacerdote Mariano Oberlin quien hiso de dios a
su lado, mientras miraba inmóvil el Cristo de cemento de la Catedral, como mira
desde hace años a cientos de cartoneros que pasan por allí.
“Ven ese hombre, el que
no es de cemento, ese es un Jesús. Se llama Mariano y vino a meter la mano en
la basura, a tirar el carro par que todos vieran lo que no es lindo. Lo que nos
toca vivir.” Manifestó.
Nosotros
limpiamos la ciudad y construimos una oportunidad de trabajo digno. No hay que
cuidar los pobres, hay que trabajar con los pobres para hacer la dignidad de
hijos de Dios. Dijo Murua.
Luego se refirió al
nuevo Código de Municipal de Higiene Urbana “Hoy hay una ley que propone “Puntos Verdes”. Nosotros los pobres no
necesitamos que nos cuiden, que nos donen la basura. Queremos ganarnos la
dignidad del trabajo e invitarlos a cuidar el medio ambiente con nosotros que hemos sido los primeros
arrojados por necesidad a limpiar el planeta.” “No queremos puntos verdes, queremos
trabajo digno” dijo en el evento.
Mamá es evangélica, Ale
también, Eri mormona, Ricardo católico y Carlos no cree, pero siempre
trabajamos unidos por el bien común. Así trabajamos nosotros todos los días.
Por eso hay oración y acción.
Concluyo invitando a
una de las mujeres del grupo de oración que acompaña la cooperativa a realizar
una dinámica de contacto para que el auditorio se conecte y se hermane a partir
de don de la respiración, del aire que los cartoneros ayudan a cuidar. “Solo
del corazón se da el cambio y el encuentro verdadero”, concluyo la oración.





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