Convenio con la Cámara de Industriales Metalúrgico para desarrollar tecnología
En un dialogo entre el presidente de la Cámara de Industriales
Metalúrgicos de la Ciudad de Río Cuarto Juan Giacobone y el presidente de la
Asociación Civil Educación y Acción Ciudadana que comenzó en 2015 con la
publicación del libro “Economía Social y Medio Ambiente” se comenzó a ensayar
criterios para el nuevo contrato de higiene Urbana y el estudio detallado del
actual contrato de GAMSUR cedido COTRECO para generar un aprendizaje de la
experiencia.
Según Ricardo Gianni “con Juan -Giacobone- nos
conocemos y hemos discutido de este tema desde hace 7 años cuando comenzamos la
multisectorial para rechazar a INVIRON”.
Ambos coinciden que “El desafío próximo de toda la
ciudad de Río Cuarto es enfrentar las presiones económicas y poner el eje en un
nuevo esquema de higiene urbana amigándose con el ambiente y potenciando con la
innovación y el desarrollo una nueva forma de ver la basura reconociéndola como
materia prima que alimenta otros procesos.
El primer paso es salir del sectarismo y comprendernos
en un mundo glocal donde lo local se inserta en lo global y lo global en lo
local, redescubriendo las fronteras de lo local en las comunidades regionales que
hoy ya están tramadas por el propio desarrollo territorial y es la dinámica de
las personas y los productos la que obliga a resolver conflictos y aprovechar
oportunidades- comentó Gianni-.
Para Giacobone un industrial de más de 40 años de
empresario “La gestión de los residuos sólidos requiere regulación del sector,
capacidad técnica, administrativa y responsabilidades compartidas entre
gobiernos y comunidades a nivel nacional, provincial y municipal. Dentro de las
acciones técnicas de gestión se deben considerar acciones educativas como achicar
la bolsa de basura de cada vecino, optimizar los proceso productivos de las
empresas con una mirada ética y ecológica de lo que se llama packaging, y
avanzar sobre los proceso de almacenamiento, reciclado, tratamiento y disposición
final.
Tanto desde lo empresario como desde el tercer
sector consideran que “Aplicar 200 millones al tratamiento de basura es enterrar
200 millones. Un proceso que desde el estado es un desperdicio si no se mira
como un capital que forma parte de una estrategia de desarrollo. La creatividad
y el trabajo de nuestros industriales ha planteado innumerables proyectos y
alternativas capases de generar empleo más allá del simple proceso de
recolección y enterramiento. Desde la generación de energía hasta la
fabricación de maquinaria para el reciclado, pasando por el aprovechamiento de
muchos de los materiales reciclados en proceso productivos locales.
Muchas veces los problemas dependen de la perspectiva
desde donde se los aborda y la problematización buscando disminuir costos políticos
desplaza la posibilidad de ver oportunidades- manifiesta Gianni-.
Por otro lado Juan Giacobone resalta la importancia
de “la planificación de los sistemas de residuos sólidos urbanos requiere la existencia
de redes de instituciones vinculadas formalmente (municipalidad, empresas públicas
y privadas, cooperativas, ONG ambientales, instituciones educativas), personal capacitado
(responsables, técnicos, entrenados, profesionales y planificadores) y autoridad
para generar suficientes ingresos para cubrir los costos.
Por su lado el referente de la ONG resalta “Es
preciso hablar del pasivo ambiental porque hacer las cosas como siempre se las
hizo acarrea grandes costos sobre las espaldas de las futuras generaciones por
lo que es preciso, comenzar a generar un nuevo futuro en vez de trasladar un
viejo problema.
Y esto se logra a partir de incorporar tecnología
limpia lo que favorece que el proyecto avance hacia la comunidad como una
solución rápida y viable ambientalmente dando un impacto positivo sobe la ciudad
y los barrios- Manifestó Giacobone-.
Para Gianni “La Responsabilidad Social, no solo
empresarial, sino del empresario como vecino que vive aquí es la clave para un exitoso
desarrollo endógeno. No se busca únicamente generar negocios sino modificar la calidad
de vida. Hay que hablar de 200 millones aplicados a la inclusión socio laboral.
Al abordar esa ciudad de contrastes de la que habla el Obispo Uriona, Río
Cuarto tiene 700 cirujas pero alrededor de 10.000 personas en condiciones de
pobreza estructural, es necesario volver construir una cultura del trabajo y el
esfuerzo y eso se ha demostrado en innumerables proyectos como el nuestro
(cooperativa de reciclado con inclusión de cartoneros) que buscan generar oportunidades
socio-laborales.”
Para ello son necesarios programas de educación
ambiental que puedan contribuir para que los gastos en limpieza de las calles,
poda, retiro de escombros puedan convertirse en una inversión para una mejor
disposición final-dijo Giacobone-.
Ambos concuerdan con la concertación social donde “El
mercado y el no mercado se pueden integrar produciendo infinidad de
oportunidades a partir de la innovación tecnológica, el valor agregado y serios
procesos pedagógicos.”



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